El Barça se gusta a costa del Sevilla (5-2) | Resumen y goles
La tarde resultó redonda para Hansi Flick, quien logró gestionar los esfuerzos de su plantilla con éxito antes del trascendental duelo europeo frente al Newcastle. El técnico alemán pudo reservar a Lamine Yamal, que permaneció en el banquillo durante más de una hora, mientras presenciaba la exhibición de Joao Cancelo y el reencuentro de Raphinha con su mejor versión goleadora. Además, la jornada estuvo marcada por el emotivo regreso de Gavi tras su larga lesión, un acontecimiento que puso en pie a todo el Camp Nou en una victoria que mantiene la ventaja de cuatro puntos sobre el Real Madrid.
El Barcelona dominó el encuentro desde los primeros compases gracias a la hiperactividad de Joao Cancelo, que actuó como un carrilero profundo y determinante. El lateral portugués fue el gran factor desequilibrante al forzar dos penas máximas en apenas doce minutos y coronar su actuación con un tanto de gran factura. Raphinha, asumiendo la responsabilidad desde el punto de penalti, no falló y transformó ambos lanzamientos, el primero de ellos con una sutil ejecución al estilo Panenka que desarmó por completo al guardameta sevillista.
A pesar de la superioridad azulgrana, el partido tuvo momentos de desconexión que irritaron a Flick, especialmente cuando el Sevilla logró anotar en el tiempo añadido de ambas mitades. En el primer acto, un descuido defensivo permitió que Oso recortara distancias tras una asistencia de Juanlu, un error que ensombreció momentáneamente el buen desempeño de Dani Olmo, quien también se había sumado a la cuenta anotadora. Tras el descanso, el técnico optó por no arriesgar con Pedri, que sufrió un fuerte pisotón, dando entrada a Fermín para mantener la intensidad en la zona ancha.
El tramo final del encuentro sirvió para confirmar el estado de gracia de Raphinha, quien completó su triplete personal en una noche de máxima eficacia rematadora. Sin embargo, el momento más vibrante para la afición se produjo con la entrada de Gavi, quien recibió el brazalete de capitán de manos de Araujo en un gesto que simboliza su importancia dentro del vestuario. Con Marc Bernal asentado como un pilar en el centro del campo y la cantera respondiendo con solvencia, el conjunto catalán cierra una jornada de goles y reencuentros antes de volver a centrar su mirada en la competición internacional.
