Adriá Pedrosa silencia El Sadar en el descuento (1-1) | VIDEO-RESUMEN + GOLES
El Sadar se quedó mudo con el gol tardío del Elche. Fue un castigo justo para Osasuna, a decir verdad, aunque con esa estocada afilada del percance en el tiempo añadido que siempre duele más. Se estaba gestando la idea de volver a ganar en casa con el equipo defendiendo, hasta ese funesto minuto 91 en el que se produjo el error de Sergio Herrera en una salida desafortunada.
Con buen juego y oportunidades, el Elche había perseguido el empate durante una segunda mitad en la que Osasuna volvía a dar un arriesgado paso atrás mientras el depósito de gasolina se agotaba. Sin ser capaces de sentenciar el marcador por las malas decisiones en el contragolpe, los de Lisci tampoco supieron mantener el control cuando la situación se puso al límite. Siendo superior, el rival había avisado varias veces hasta que de verdad logró penetrar. Pedrosa avanzó hasta donde le permitieron. Juan Cruz, actuando como lateral derecho improvisado, no pudo seguir el ritmo en la carrera hacia atrás.
Boyomo se preparaba para interceptar como en tantas ocasiones de la tarde y optó por dejarle vía libre a su portero, que venía de frente. A Herrera debió nublársele la mente y, en plena indecisión, el balón pasó de largo para que el lateral del Elche metiera el pie. Fue un golpe de esos que escuecen. Pero más allá de perder dos puntos, el partido debe encender la alarma sobre lo que Osasuna no está haciendo bien en este inicio de temporada. Además de un planteamiento fallido tras el descanso, se echó en falta mucha más intensidad y esfuerzo.
El equipo había completado la primera parte que acostumbra en casa, yendo a buscar a su oponente y proponiendo un juego abierto. Se esperaba un Elche que le pusiera freno a la posesión, razón por la que Lisci pedía paciencia la víspera, pero lo cierto es que los suyos asumieron el peso de los movimientos iniciales. Moncayola y Moi Gómez le dieron dinamismo al juego en esta fase de la temporada sin la magia de Aimar, mientras Budimir y Víctor formaban en el ataque. El croata se desenvolvió con fuerza de espaldas o cayendo a banda en un buen despliegue, al mismo tiempo que el catalán destapaba su esencia para anotar su primer tanto.
La suya fue una jugada de gran calidad. Es cierto que el Elche le dejó espacio libre para avanzar, pero su velocidad con la pelota es capaz de desarmar a cualquier defensa. Se convierte en un problema cuando arranca disparado. En este caso, recibió el pase fácil de Catena, se giró, avanzó, regateó y soltó un derechazo con efecto lo suficientemente abierto como para hacer inútil la estirada de Iñaki Peña. Fue un remate de una calidad impresionante que El Sadar celebró. Como ya había ocurrido contra el Valencia y el Rayo, la defensa se rompía pronto. Camino despejado.
El Elche no incomodó a Sergio Herrera en todo el primer periodo. Sarabia había hecho rotaciones en su visita a Pamplona, mientras Lisci, que perdía a Rubén García horas antes por motivos personales, había resuelto la duda del sustituto de Rosier apostando por un Iker Benito que se mostró incisivo corriendo por la banda y sirviendo centros al área. Novedad también fue Herrando, un muro defensivo. En la línea, Boyomo estuvo espectacular.
Osasuna intentó atacar por las bandas, manteniendo una presión constante. Ver a Moi con esa intensidad era una buena señal. Este Osasuna se movía equilibrando la seguridad de la zona defensiva y la movilidad con el balón, buscando continuamente las carreras de Víctor, un futbolista que cuando sea más selectivo y dosifique mejor, marcará más diferencias.
En los minutos finales de la primera parte se vio a un equipo con energía para montar contragolpes. Un centro de Benito fue cabeceado por Bretones al lateral de la red. De carrilero a carrilero. Y antes del pitido del descanso, Budimir reclamaba un penalti que no era y Tostó remataba otro envío de Iker.
El segundo tiempo comenzó con un susto mayúsculo. Héctor Fort, que había avanzado su posición, no supo definir su incursión ante Herrera en la ocasión más clara de los ilicitanos. Dio la impresión de que se repetía el guion de los partidos anteriores en El Sadar, con Osasuna replegado para proteger su ventaja y el adversario cercando el área.
Una arrancada de Víctor proporcionó un respiro y animó a una grada con ganas de celebrar. Benito seguía con un espíritu combativo, corriendo desde atrás. El partido no estaba cerrado, lo que generaba una sensación de incertidumbre. Rafa Mir, silbado por Graderío Sur, lanzó un disparo con su zurda que hizo temblar el larguero.
Boyomo y Tostó eran los pilares sobre los que se sostenía este Osasuna ante un Elche crecido. La administración de las fuerzas iba a ser un factor decisivo. Benito y Víctor ya no daban más de sí. Juan Cruz, como lateral derecho improvisado, y Becker, al campo. El Elche rozó de nuevo el empate a los 72 minutos. Esta vez lo evitó un grandioso Herrera ante un cabezazo de Álvaro.
A los pocos segundos de ingresar por un Budimir extenuado por el esfuerzo, Raúl no supo finalizar un contragolpe en el que también corrió Becker. El partido entraba en su fase definitiva. El Elche dominaba. A Osasuna le faltaba gasolina. Becker perdió un balón en ataque en su ímpetu de ir hacia adelante. Los de Sarabia respondieron. Llegó el 1-1 sin que nadie pudiera detener el avance de Pedrosa, y Herrera, el portero que siempre da puntos, cometió un error del que seguirá lamentándose.
